Albert Camus: "A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad."

martes, 24 de abril de 2018

La oposición a la dictadura: principales grupos y evolución en el tiempo. La crisis del franquismo desde 1973 a la muerte de Franco.


Los últimos años del franquismo vinieron marcados por las protestas laborales y estudiantiles, el avance de la oposición, la crisis política derivada de la agonía del régimen y de su fundador, la crisis económica tras 1973 y el aislamiento exterior del régimen.

La oposición al régimen fue creciendo a lo largo de la etapa final del franquismo. Hasta los 60 había quedado reducida  en lo político a la acción clandestina del PCE y los guerrilleros del maquis: 
-El movimiento obrero, a través de sindicatos clandestinos, pero con influencia e implantación, fueron principalmente CCOO, vinculado al PCE,y liderado por Marcelino Camacho, USO, cristiano o el nacionalista vasco ELA-STV.  Las huelgas fueron en aumento en las zonas industriales y mineras de Asturias, País Vasco, Madrid o Cataluña,  y en los transportes (una de las primeras fue la de los tranvías de Barcelona en 1951). Los sindicalistas sufrieron una intensa persecución y represión por parte del franquismo (proceso 1.001 contra CCOO). 
-El movimiento estudiantil universitario  durante los 60 experimentó un fuerte sentimiento de oposición política al régimen franquista, y fue acompañado de protestas  y huelgas como la de los profesores no numerarios o el enfrentamiento con el Sindicato oficial franquista en la universidad. Catedráticos como Aranguren o Tierno Galván protestaron con los estudiantes y fueron expulsados por ello. El ambiente del mayo del 68 francés y la música de los cantautores acompañaron estos agitados años universitarios en los que la represión policial era habitual. 

-El movimiento vecinal cobró gran fuerza en los barrios obreros de las grandes ciudades, exigiendo servicios básicos que no tenían (agua, colegios, centros médicos, incluso carreteras de acceso o casas).
-La oposición dentro del ejército, organizada en torno a la Unión Militar Patriótica. 

-La oposición política tradicional, liderada por el Partido Comunista de Santiago Carrillo, que abandonando el marxismo-leninismo, apostaba por el eurocomunismo y "la reconciliación nacional", pero que se mantuvo muy presente en todos los ámbitos laborales (a través de CCOO) y estudiantiles, gracias a sus miles de militantes y su gran actividad.
-El PSOE, dividido entre el exilio y los militantes del interior, cobraría fuerza desde que Felipe González lo comenzara a liderar tras el congreso de Suresnes en 1974, beneficiado de sus conexiones y apoyos europeos. 

-Los políticos de centro-derecha liberal, distanciados del régimen, demandaban aperturismo, destacando GIl-Robles, Satrústegui o Ruíz Giménez. Una reunión que mantuvieron en Alemania con miembros de la oposición en el exilio (socialistas, liberales, republicanos y nacionalistas) fue aprovechada por el régimen para cargar duramente contra la oposición ("El contubernio de Múnich") siendo condenado internacionalmente, y quedando la solicitud de ingreso en la CEE sin ninguna posibilidad.
-Los nacionalismos estuvieron presentes en muchas reivindicaciones y manifestaciones culturales, y especialmente activo en la universidad y vinculado a los canción-protesta. En el País Vasco subsistía el PNV en el exilio, pero un grupo de jóvenes se distanciaron del partido por moderado y crearon E.T.A: (Euskadi y Libertad) y apostaron por el socialismo y la lucha armada contra el Estado español, estando destinada a durar muchas décadas y con cerca de 900 muertos. Grupos nacionalistas moderados subsistieron o aparecieron en Cataluña, destacando ERC o CDC.
-Otros grupos que apostaron por el terrorismo y la lucha armada fueron el FRAP o los GRAPO, vinculados al antifascismo y a los partidos marxistas-leninistas escindidos del PCE por su revisionismo. 

La Crisis final del régimen franquista (1970-1975):

En 1969 el escándalo de corrupción de Matesa (aireado por una prensa  que desde la ley de 1966 del ministro Fraga Iribarne había aumentado su independencia relativa) provocó una crisis ministerial. Franco cesó a los ministros tecnócratas, vinculados al caso, y a sus oponentes, y formó un nuevo gobierno monocopolor (todos eran del Opus Dei, destacando López Rodó) y nombrando Vicepresidente a Carrero Blanco. Del mismo modo Franco nombró al príncipe Juan Carlos su sucesor a título de rey, jurando este la Ley de Principios del Movimiento Nacional. 
 
En 1973, Franco, con graves problemas de salud, nombraba un nuevo gobierno en el que abandonaba la presidencia por primera vez, legando el cargo al Almirante Carrero Blanco, asesinado meses después por ETA en Madrid. 

En política exterior se firmó en 1970 un Acuerdo preferencial para la entrada en la CEE que no se concretaría hasta 1985.  En los últimos años de la dictadura las relaciones exteriores se complicaron por la política represiva del franquismo, acompañada de la caída de dictaduras similares en Portugal (revolución de los claveles) o Grecia, lo que hacía más visible el aislamiento del régimen. 
El final del régimen franquista, paralelo a la enfermedad del dictador, se precipitó tras la crisis económica del petróleo desde 1973, así como por el aumento de la conflictividad social, el terrorismo,las protestas dentro y fuera de España por la aplicación de la pena de muerte (ejecución de Salvador Puig Antich), enfrentamientos con los obispos vascos o la Marcha Verde (invasión pacífica del Sahara español por Marruecos). 

El tímido aperturismo iniciado por Arias Navarro (sucesor de Carrero Blanco) con "El espíritu del 12 de febrero" , que suponía la legalización de las asociaciones políticas, fue frustrado por los sectores más reaccionarios e inmovilistas del régimen, el llamado "búnker"opuesto a toda concesión.
Francisco Franco murió el 20 de noviembre de 1975 poniendo punto y final al régimen franquista, a pesar de lo cual su sombra ha sido y es alargada.


domingo, 22 de abril de 2018

Política económica del franquismo: de la autarquía al desarrollismo. Transformaciones sociales: causas y evolución.


El régimen franquista (1939-1975) evolucionó económicamente desde la autarquía de los 40 y 50 hacía la liberalización económica y el desarrollismo de los 60. Durante los primeros años de su existencia el régimen se enfrentó a graves dificultades económicas derivadas de la autarquía.

La autarquía económica fue el sistema adoptado para reconstruir el país, basado en la autosuficiencia económica de los modelos fascistas que rechazaban la economía capitalista de libre mercado. Todo debía ser producido en el interior del país, porque además España quedaría aislada internacionalmente (por el “pecado original” fascista), y sin divisas. Para ello era necesario un rígido intervencionismo estatal: salarios controlados, tipos de cambio fijo, cupos de importación, regulación de la instalación de nuevas industrias, límite a la inversión extranjera, cartillas de racionamiento para los artículos de primera necesidad...

España se alejó del crédito internacional, que era indispensable para el equipamiento industrial, careció de materias primas y energía que no se producían en el país; en estas condiciones el crecimiento económico fue nulo durante los años 40 y la escasez de productos agrícolas e industriales perduró hasta los años 50.  Son "los años del hambre". Paralelamente, proliferó un mercado negro -el “estraperlo”-, donde se podían conseguir productos a precios exorbitantes. Para muchos fue una forma de supervivencia, para otros, el origen de fortunas considerables.
Ya al inicio de la década de 1950 era patente el fracaso de la política autárquica. Aunque se recibían las ayudas estadounidenses desde 1951, los presupuestos seguían siendo deficitarios y la balanza comercial, también. A partir de 1955 se produjeron huelgas y protestas. Ante esta situación Franco aceptó entregar la dirección económica a los tecnócratas, destacando Navarro Rubio en Hacienda y Ullastres en Comercio. Eran ministros vinculados al Opus Dei católico, pero que buscaban la modernización económica, primando más la eficiencia que la ideología. Estos aplicaron el “Plan de Estabilización” de 1959, diseñado según las indicaciones del FMI y del Banco Mundial, que aceptaron financiarlo con créditos. Se trataba de liberalizar la economía permitiendo la importación de capitales y frenar la inflación, estabilizando los precios y salarios. Se devaluó la peseta y se impulsó una tímida reforma fiscal.  El Estado abandonaba el control sobre las actividades económicas y se abría a los mercados exteriores, facilitando la instalación de empresas extranjeras. 

Durante los primeros meses los resultados fueron bastante negativos: los sueldos bajaron, la productividad de las empresas cayó, el coste de la vida aumento y el número de parados se incrementó. Pero a partir de 1961 se empezaron a notar los efectos positivos del plan de estabilización, año en que se inició una etapa de expansión económica. Esta expansión se basó en el aumento del sector industrial y en la aparición de nuevos recursos económicos: el turismo, las inversiones de capital extranjero y la exportación de mano de obra.

La expansión industrial se basó en los bajos salarios y en las inversiones extranjeras; la tecnología, los bienes de equipo y la energía (sobre todo el petróleo) eran importados masivamente por lo que la economía española pasó a depender por completo del exterior.

El crecimiento de la industria produjo una intensa emigración de mano de obra campesina hacía las grandes ciudades. Varios millones de españoles buscaron trabajo en Europa (Francia, Alemania, Suiza..). El resultado fue la disminución de mano de obra en el campo, lo que produjo a su vez un alza de salarios en el campo e impulsó la mecanización de las tareas agrícolas y a la demanda de bienes industriales por parte del sector agrario. Así la modernización en el campo y el despoblamiento de las zonas rurales fueron fenómenos paralelos.

La balanza de pagos dejó de ser deficitaria, en gran parte por la entrada masiva de turistas. A las divisas de los turistas se sumaron las aportaciones de los emigrantes que enviaban buena parte de sus ganancias para el mantenimiento de sus familiares, además la salida de los trabajadores españoles contribuyeron a reducir el índice de paro.

También se pusieron en marcha “los planes de desarrollo” impulsados por el gobierno, fueron tres de duración cuatrienal, entre 1963 y 1975. El estado estimulaba al capital privado a invertir en determinados sectores mediante subvenciones, créditos baratos y facilidades fiscales. El Estado invirtió también en los llamados “polos de desarrollo” en nuevas ciudades industriales: Valladolid, Huelva, Vigo, etc. Se trataba de promocionar la instalación de nuevas industrias y generar así empleo en zonas deprimidas. Pero no se cumplieron los objetivos previstos.

En conjunto el crecimiento económico entre 1961 y 1973 fue elevado y constante, pero hay que señalar que el crecimiento fue posible gracias a la expansión de la economía mundial. Por ese motivo, la crisis de 1973, derivada del alza de los precios del petróleo, detuvo bruscamente el crecimiento español.

Los cambios económicos  influyeron en la sociedad española que empezó a experimentar cambios significativos. La sociedad española de los años 40 y 50 estuvo marcada por el atraso y la pobreza, acompañadas por la ruralización del país y de un retroceso técnico, científico y cultural.

Pero el crecimiento económico de los años 60 que provocó la emigración masiva de la población rural y la concentración de la población en las grandes ciudades  también fueron variando el modo de vida y la mentalidad de los españoles. También contribuyó a esto la apertura al exterior, sobre todo gracias al contacto con los turistas que llegaban masivamente al país. Además se dio un espectacular incremento de la población, el llamado “baby  boom”, impulsado en parte por la política pronatalista del régimen. 

Una importante novedad fue el paulatino acceso de la mujer al trabajo. La dictadura franquista había supuesto para la mujer la pérdida de todos los derechos y avances conseguidos durante la Segunda República. En el régimen franquista la función principal de la mujer era la maternidad y el cuidado de los hijos y la casa, pero el cambio de mentalidad de las clases medias durante los años 60 permitió el acceso de la mujer al trabajo y a las universidades.


La llamada clase media aumentó en esta década numéricamente y era la que tenía una mentalidad más abierta y dinámica. Además pudo acceder a los bienes de consumo, siendo la época del auge de la venta a plazos.
Aunque no todos los españoles accedieron a la sociedad de consumo, el crecimiento económico se plasmó en la aparición de electrodomésticos, el automóvil y las vacaciones, que empezaron a estar al alcance de más personas. En 1958 la televisión estatal comenzó sus emisiones. En 1969 dos terceras partes de los hogares contaban con un receptor. La televisión afectó el modo de vida y el comportamiento social, pese a que la censura excluía todo aquello que pudiera atentar contra la base del régimen. El incontrolado crecimiento urbano hizo que se construyeran en los suburbios barrios enteros sin infraestructuras, ni equipamientos sociales, que acogían a los inmigrantes del campo que buscaban una oportunidad laboral en las ciudades. 

En definitiva la estructura social española durante los años 60 presenta un predominio de la clase obrera que tiende a especializarse y acceder a la propiedad; una clase media en ascenso y una clase dominante más reducida en número pero que acoge la llegada de una élite ligada a la banca y a la entrada de altos funcionarios y ejecutivos.
A finales de la década de los 60, mientras la clase dirigente, ultracatólica y conservadora seguía defendiendo los valores del franquismo, el resto del país y sobre todo las generaciones más jóvenes, evolucionaba a posiciones muy distintas. Síntomas de ello eran la progresiva relajación de la asistencia a actos religiosos, la introducción de nuevos hábitos de relación social y sexual, o la aceptación de las modas hábitos y movimientos culturales que llegaban de fuera.
 

Sin embargo estos cambios económicos y sociales no supusieron una apertura política, y contrastaban con el inmovilismo y la represión política. 




jueves, 19 de abril de 2018

La creación del Estado franquista. Grupos ideológicos y apoyos sociales. Etapas de la dictadura y principales características de cada una de ellas. El contexto internacional: del aislamiento al reconocimiento exterior


  Una vez concluida la guerra civil, los vencedores establecieron un sistema político basado en una dictadura personal, el franquismo, basado en el nacionalismo, el tradicionalismo y el catolicismo, así como un fuerte rechazo a toda ideología opuesta al régimen.

  Francisco Franco , como "caudillo" de España y "generalísimo", concentraba todos los poderes en su persona, la jefatura del Estado, la del Gobierno, de las Fuerzas Armadas y del partido único o Movimiento Nacional (FET de las JONS). 

El régimen de Franco impuso su poder desde el principio basándose en la represión. En este sentido se aprobaron leyes como la de Responsabilidades Políticas, la Ley sobre la Supresión de la Masonería y el Comunismo, la Ley para la Seguridad del Estado y la  Ley de Represión del Bandidaje y el terrorismo. Así mismo se encarceló y represalió a los partidarios del Frente Popular durante la guerra, fusilando a miles de ellos tras juicios militares (entre 40 y 50 mil documentados), reprimiéndose a funcionarios y a maestros ("depuraciones").. Los partidos políticos excepto Falange y los sindicatos de clase fueron prohibidos, integrándose en el sindicato único, vertical, que agrupaba a trabajadores y patronos, supeditado al Estado. Las libertades públicas fueron suspendidas.

El nuevo orden institucional se recogió en las llamadas leyes fundamentales: El Fuero del Trabajo (1938), el Fuero de los Españoles (1945), la Ley de Cortes,.que contenían derechos cuyo ejercicio no garantizaba. Para garantizar la continuidad del régimen Franco, mediante la ley de Sucesión, aprobada en referéndum (1947), estableció que España era un reino, aunque sin rey efectivo y con un Jefe de Estado, Franco, en calidad de regente vitalicio. Franco no aceptaba a Don Juan de Borbón, el heredero de Alfonso XIII, demasiado liberal para su gusto y que incluso denunció la situación a través del Manifiesto de Lausana. Tras muchas dudas, pactó con Don Juan (1948) que la sucesión recaería su hijo, el infante Juan Carlos, que debería trasladarse a Madrid donde sería educado bajo la dirección política del Caudillo.
El nuevo Estado español creado por Franco era rígidamente unitario y centralizado. Se anularon los estatutos de autonomía, se reprimió los otros idiomas del estado y cualquier decisión política tenía que salir del Consejo de Ministros, presidido por Franco. Se dividía el país en provincias a mando de un gobernador civil, que respondía ante el ministro de la Gobernación,y tenían a sus órdenes todo el aparato policial del Estado. 

Los principales apoyos institucionales con los que contó Franco fueron el Ejército, con una gran influencia en la postguerra, destacando la figura de Carrero Blanco, la Iglesia Católica, que tras bendecir al régimen fue reforzada con la firma del Concordato de 1953 con el Vaticano (Catolicismo religión oficial, control educativo de la Iglesia), y por último la Falange, que controlarían el Ministerio de Trabajo, el sindicato único y los periódicos del régimen como Arriba o Pueblo. El nuevo régimen adoptó muchos de los símbolos y terminologías falangistas como el yugo y las flechas, la camisa azul o el saludo fascista.


Los apoyos sociales del franquismo fueron, lógicamente las clases dominantes, las oligarquías financiera, agraria e industrial, que al igual que la burguesía de provincias o el campesinado propietario delegaron el poder a Franco a cambio de la seguridad que ofrecía. También recibieron el apoyo de la burguesía industrial de Cataluña y el País Vasco desde los 50.
Durante los primeros años del franquismo la oposición política la protagonizaron los distintos gobiernos republicanos en el exilio, y sobre todo la guerrilla  antifranquista del interior o maquis, liderada por el PCE, así como por grupos anarquistas que aspiraban a que los aliados les ayudaran a derribar la dictadura de Franco tras el fin de la guerra mundial y la derrota del fascismo. 
La dictadura atravesó distintas etapas políticas, íntimamente ligadas a la coyuntura económica y política internacional: 
-En una primera etapa (1939-1942) el régimen nacional-sindicalista, o etapa "azul" (colores de Falange) se caracteriza por la fuerte influencia del militarismo y la ideología falangista (estado totalitario, anticomunismo, anticapitalismo, corporativismo social y político, nacionalismo extremo y catolicismo radical), especialmente con la figura de Serrano Súñer, antiguo diputado de la CEDA y ministro de Asuntos Exteriores.
Es la etapa del alineamiento con los países del Eje durante la 2ª guerra mundial y del envío de la División Azul a Rusia (47-000 voluntarios), así como el suministro de wolframio y las facilidades de tránsito para los aviones y barcos nazis. Pese a la entrevista en Hendaya entre Franco y Hitler, España no entró en la contienda al considerar excesivas los alemanes las peticiones del régimen español (ayuda militar y económica, dominio del norte de África, Gibraltar).

-Nacional-catolicismo(1943-1945) y neutralidad: las derrotas del Eje hicieron que Franco se acercara a los Aliados, pasando de la no-beligerancia a la neutralidad, apartando a los germanófilos como Serrano Súñer y ascendiendo a católicos como Martín Artajo en un intento de prepararse para el nuevo orden de postguerra internacional.  

-Aislamiento internacional (1945-1950): Tras la guerra, y la derrota de las potencias del Eje, la recién creada O.N.U. vetó la admisión de España y calificó su régimen como "fascista", instando a los demás países a retirar a sus embajadores, excluyendo al régimen de Franco de las ayudas americanas en la postguerra (el famoso Plan Marshall). Solamente la Argentina de Perón, el Vaticano y el Portugal de Salazar mantuvieron las relaciones y el apoyo a Franco. 


-El reconocimiento internacional (1950-1957). Cierta suavización del régimen, junto con el contexto internacional de Guerra Fría entre los partidarios de los EEUU y los de la URSS permitieron a Franco ofrecer a España como país aliado frente al comunismo. De este modo, se levantaron los vetos y bloqueos, volvieron los embajadores y en 1953 se firmaron los acuerdos militares con Estados Unidos (Pacto de Madrid) y el ya mencionado Concordato con la Santa Sede. El acuerdo con los norteamericanos permitió la instalación de cuatro bases militares en suelo español (Morón, Zaragoza, Rota y Torrejón de Ardoz), así como el tránsito o almacenamiento de armas nucleares. Tras estos acuerdos, España entró en las Naciones Unidas en 1955, en la OMS, la UNESCO y en el Fondo Monetario Internacional en el 1957. Precisamente en este período Marruecos fue descolonizado (1956), conservando solamente España el Sahara Occidental, Guinea Ecuatorial y Sidi Ifni.

-La Consolidación del Régimen (1957-1969): 
El final del aislamiento internacional vino acompañado de una importante crisis política, derivada del inicio de las protestas estudiantiles en la universidad, las huelgas y del excesivo protagonismo de Falange, así como del agotamiento del modelo autárquico. Franco remodeló su gobierno apartando a los falangistas más radicales y dando entrada a ministros procedentes del Opus Dei, los llamados tecnócratas, que procederán a  realizar una profunda liberalización económica que transformará el país. Otra personalidad importante de los gobiernos de los años 60 sería Manuel Fraga Iribarne, autor de la Ley de Prensa que eliminaba la censura previa y figura clave de la derecha postfranquista (fundador de Alianza Popular, futuro Partido Popular). 
En política interior se aprobaron leyes destinadas a organizar definitivamente el Estado, sin cuestionar la dictadura personal de Franco. Es el caso de la Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958) que recogía los principios básicos del franquismo, alejándose del totalitarismo de los 40. Definía a España como una "monarquía tradicional, católica, social y representativa" o la Ley Orgánica del Estado, ya en 1967, que ejercía como pseudo-constitución preparando el postfranquismo, y sometida a referéndum. Por último se designó en 1969 al príncipe Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco con título de Rey.  
Franco creó  en 1967 la Vicepresidencia del Gobierno, cargo para el que designaría al almirante Carrero Blanco, hombre fuerte del Régimen desde entonces hasta su asesinato en 1973.En política exterior destacaría la visita del presidente norteamericano Eisenhower en 1959, la solicitud de entrada de España a la CEE (denegada siempre) y la reivindicación de Gibraltar ante Gran Bretaña.